
Fito escéptico con la clase política: “No hay dirigentes que tengan el rigor de Spinetta”
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"Los políticos parecen vivir en una realidad paralela. Hay excepciones, claro. La gestión de la Intendencia de Rosario y el trabajo de Binner como gobernador son para destacar", dice.
A punto de cantar en el Luna Park, el rosarino Fito Paéz habló de política. Reveló que tenía grandes expectativas con el kirchnerismo, pero que ahora está algo desilusionado, y rescató las gestiones de Lifschitz en Rosario y la de Binner en la provincia de Santa Fe.
“Tenía expectativas más altas sobre cómo el kirchnerismo podía llevar adelante una reorganización del PJ y la renovación del tipo de pensamiento tradicional de la dirigencia política. Creo que siguen atados a una forma vieja de pensar la política, muy pendientes de las rencillas del pasado. Una dirigencia política culta y que pueda comprender la historia debería encontrar una solución a las viejas tensiones de este país. Pero es difícil porque ninguno ha escuchado a los Rolling Stones, ni sabe quiénes son Charly o Fogwill. Ojo, también soy consciente de que no es fácil estar en el sillón de Rivadavia. Y creo que la oposición en los medios es muy salvaje. Por eso no leo los diarios, me aburren. No soy antikirchnerista, anti-Cristina ni antinada. Pero entiendo que para ocupar ese lugar hay que tener la decencia de saber negociar, es un lugar que te obliga a eso, no se puede poner tu vanidad en juego", sostiene Fito.
Y agrega: "En definitiva, me parece que falta gente patriota, que pueda pensar en todos los argentinos. Hay que sentarse a negociar, insisto. Con la ley en la mano, eso sí, pero negociar. Lo frustrante es comprobar que la democracia está muy por debajo de las expectativas que teníamos hace unos años, eso es muy duro. Pasá por la 31, que es acá a diez cuadras, si no. No se puede creer... Los políticos parecen vivir en una realidad paralela, cuando se ponen hablar de números y de internas. Hay excepciones, claro. La gestión de la intendencia de Rosario y el trabajo de Binner como gobernador de Santa Fe son para destacar. Pero en general me parece que hace falta menos yo y más nosotros”.
—¿Qué posición tuviste durante el conflicto entre el Gobierno y sectores del campo?
—Pensaba en el secuestro y la vejación del cuerpo de Eva y en el asesinato de Aramburu. Me parece que todavía estamos discutiendo eso, viendo quién la tiene más grande. No sé... No hay proyectos serios. El otro día veía unos afiches de Francisco de Nárváez que dicen “hagamos un plan”. ¿Cómo “hagamos un plan”? ¡Presentame uno vos, es tu tarea como político! Algunas cosas son alarmantes. No tenemos una dirigencia política que haya crecido como ha crecido Luis Alberto Spinetta como artista. Acá no hay gente con ese rigor. Afuera sí, Lula y la Bachelet son un buen ejemplo.
—¿Chávez?
—No me gusta, me parece el representante de una vieja escuela peleadora. Prefiero políticos más sobrios, más inteligentes. El culto a la personalidad en la vida política no es bueno.
—Vos hablaste de “tinellización de la cultura en la Argentina hace años. ¿Seguimos en esa?
—¡Es verdad, fue hace mucho eso! (risas) Pasa en todo el mundo: hay un programa en horario central, con mucho rating, con mucha repercusión social. Pero después cada uno tiene lo que se merece. En España puede ser Buenafuente (Andreu Buenafuente Moreno es un elogiado humorista, presentador y productor español), en Brasil Jo Soares (humorista, actor y presentador de la TV brasileña, conocido por la calidad de sus entrevistas) y acá Tinelli. Lo preocupante es el espacio que ocupa el programa de Tinelli en otros medios. Pero no es casual, los medios están monopolizados por grupos económicos con intereses muy determinados en los negocios.

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